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La extinción de una especie, tanto animales como plantas, puede ser causada por procesos naturales, tales como

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sin embargo, en los últimos siglos el ser humano es el mayor responsable de la aceleración de la tasa de pérdida de especies mediante la alteración de hábitats con la destrucción de lagunas, manglares, pantanos, áreas rocosas, bosques, desarrollo y crecimiento urbano, disturbios en islas fuera de las costas y el drenaje y relleno de tierras inundables. El hombre también ha propiciado la casi desaparición de muchas especies por la contaminación ambiental, la sobreexplotación, la cacería y la introducción de animales exóticos (mangostas, monos, aves, cerdos, gatos y cabras) a otros hábitats.
Sobrepoblación
El crecimiento desbordado de la población humana, la desproporción con que se utilizan los recursos naturales, así como la forma de vida y el consumo excesivo están afectando seriamente a las especies y sus habitas.
Sobreexplotación de los recursos
La explotación en exceso de los recursos de la naturaleza se fragmentan, degradan y pierden los habitas y por consiguiente las especies que en ellos residen. Las endémicas son las primeras especies en desaparecer.
Destrucción del hábitat
El desmantelamiento de los hábitats para crear áreas agrícolas es una de las prácticas que más afecta a las especies, pues pierden su fuente de alimento, refugio y hogar. Las más afectadas son las especies endémicas.
Contaminación
Los efectos tóxicos de contaminantes despedidos en el ambiente se acumulan y afectan al individuo, a la comunidad e incluso a los ecosistemas, alterando no sólo la parte física sino también la información genética de las poblaciones. Los efectos de la contaminación también dañan la atmósfera pues se sobrecarga de partículas contaminantes.